Un día como hoy, 1° de septiembre, pero de 1925, surgió el Banco de México (Banxico), este día también le fue entregado su primer cheque. Por ello, recordamos cómo fue aquel día en que personajes ilustres dieron la bienvenida a la institución cuya labor primordial es cuidar el valor de la moneda mexicana

El Universal

Ciudad de México .- Eran poco más de las nueve de la mañana del 1° de septiembre de 1925 y el hall del Banco de México y Londres, el cual había sido la primera entidad financiera privada del país como sede del The London Bank of Mexico and South America Ltd en 1864, estaba más que lleno, pues más de 500 personas con trajes y vestidos elegantes se dieron cita para celebrar que esa sería la “casa” provisional del Banco de México.

Un grupo de personalidades de la política, representantes de la banca y comercio asistieron para festejar a tan importante institución. El interés por realizar una bienvenida de “peso” causó que los invitados provocaran tráfico entre las calles Bolívar y 16 de septiembre, donde se encontraba la mencionada sede temporal.

De repente, entre la congregación de distinguidos invitados resaltó alguien: el presidente Plutarco Elías Calles, quien apareció un con un traje color marrón. Las personas reunidas ovacionaron al mandatario acompañado de Alberto Mascarellas, primer gerente del Banco de México; el ingeniero Alberto J. Pani, secretario de Hacienda y el general José Álvarez, jefe del Estado Mayor, de acuerdo con el libro Historia del Banco de México de Eduardo Díaz Turrent.

En ese momento, todos se dirigieron al Salón de Asambleas y el encargado de abrir la puerta fue el general Calles. Este acto era digno de una imagen, por lo cual un fotógrafo intentó capturar el momento, pero el presidente le dijo: “No me retrate una vez más, retrate el dinero que se halla dentro que es lo inusitado ahora”, de acuerdo con el texto del cronista Díaz Turrent.

En efecto, dentro había una bóveda de seguridad con una caja fuerte que resguardaba 18 millones de pesos en centenarios; otras dos con 2.5 y 3.5 millones con pesos en oro, (y una más con 26 millones en plata).

En el evento no podía faltar la lectura del Notario Público y de Hacienda, el licenciado Miguel Borja Soriano, la cual duró 20 minutos. Procedió el acto de la firma por parte del mandatario y otras personalidades como el director de Ferrocarriles Nacionales, Bertram E. Holloway; Carlos B. Zetina, fundador de la fábrica Excélsior, entre otros.

Al concluir las firmas, Gómez Morín, jurista y político, entregó al presidente un estuche de 30 centímetros hecho con cuero rojo, dentro del cual había un billete de cinco pesos, era el número 1 de la serie. En total se repartieron entre los asistentes 300 ejemplares sin valor como recuerdo de ese día.

Además, “fue exhibido el primer cheque expedido en favor del Banxico: el número 32485, a cargo de la Comisión Monetaria por valor de 5 millones 900 mil pesos como aportación del gobierno federal para el pago del importe total de las acciones de la serie A y el 10% de las acciones de la serie B”, se menciona en Historia del Banco de México. Ese primero de septiembre pasó a la historia.

Pero los antecedentes de este nacimiento de 1925, realmente comenzaron en 1897 con la Ley General de las Instituciones de Crédito, la cual sólo tomaba en cuenta tres tipos: de emisión, refaccionario e hipotecario.

Sin embargo, no fue hasta la Constitución de 1917 que se estipula un reglamento sobre los pesos mexicanos. Este fue el momento cuando se hace mención de la figura de banco central, es decir, entidad encargada de poner orden en la distribución de las unidades económicas de papel y metal de un país, cuidarlo de la inflación (aumento continuo y generalizado de los precios por la oferta de dinero que excede la demanda).

Las etapas difíciles del Banxico

Después de distinguida fiesta, el siguiente objetivo era conseguir una sede fija. Al no tener un lugar establecido, había dos alternativas: ocupar el edificio de la compañía de seguros La Mexicana (en liquidación) o La Mutua, filial de The Mutual Life Insurance of New York, ubicado en el #2 de la avenida Cinco de Mayo (esquina con el antiguo callejón de la Condesa).

Antes de dar a conocer su Primer Informe, el entonces presidente de la República firmó el presupuesto de egresos para Hacienda y Crédito Público, gracias al cual se pudo adquirir las instalaciones de La Mutua con el precio de 625 mil dólares y las casas 3 y 4 del callejón de la Condesa y la casa con el número 4 de la calle del Teatro Nacional (un monto extra en esta compra) para ser la sede oficial de Banxico.

El terreno donde La Mutua estaba construida, había sido vendido (a la institución financiera) por la familia Escandón, cuya casa fue famosa por su arquitectura vanguardista y las esculturas de leones y perros que tenía en la parte superior, por lo cual le llamaban “la casa de los perros y leones”.

La nueva casa financiera debía ser un gran palacio, ubicado en una buena zona. Por lo cual, en 1938, la sede económica decidió realizar algunas modificaciones al recinto ubicado en la esquina que hoy conocemos como Eje central Lázaro Cárdenas y la calle de Madero en el Centro Histórico, por lo que se planeó una ampliación y se demolieron las tres casas colindantes mencionadas.

La apariencia debía quedar impecable y el arquitecto Carlos Obregón Santacilia fue el encargado de conseguir que el edificio siguiera brillando.

Además, en el inmueble anexo al erigido sobre 5 de mayo, se edificaría una bóveda subterránea y pisos para oficinas. Las paredes de Banxico iban a ser revestidas de mármol azulado y decorado al estilo Art deco.

El bello Banxico debía ser tan firme como su apariencia, pues los tiempos difíciles estaban por venir. Tuvo un duro inicio, pero también un turbulento desarrollo, pues durante sus primeros años surgieron crisis como la de 1929, cuando la moneda de oro se depreciaba frente a la de plata, ésta frente a la de oro y al dólar. Fue así como surgió la Ley Monetaria, la cual dio características de monedas a sus billetes.

La devaluación en México de 1938, la Segunda Guerra Mundial, una nueva devaluación en el país en 1949 y 1954. Esas alteraciones habían provocado grandes problemas en la economía mexicana; sin embargo, de 1954 a 1970, las finanzas del país se recuperaron y tuvieron una etapa de estabilidad. Esto cambió en 1976, en el sexenio del entonces presidente José López Portillo, hubo otra devaluación por el abuso del crédito público y externo y causó una nueva devaluación en 1982.

Hasta este momento, Banxico no era autónomo, pero el 1 de abril de 1994, cuando se volvió una institución independiente, implicó “que ninguna autoridad pudiera exigirle la concesión de crédito, con lo cual se garantiza el control ininterrumpido del instituto central sobre el monto del dinero (billetes y monedas) en circulación. La finalidad de la autonomía es que la operación del banco central sea conducente a la conservación del poder adquisitivo de la moneda nacional”, de acuerdo con la página oficial de la institución.

Esto tuvo como consecuencia varias cosas: se deslindó de algunas tareas como la de recaudar impuestos y al ser una entidad independiente, ahora sería dirigido por un gobernador y cuatro subgobernadores, propuestos por el Poder Ejecutivo y aprobados por el Legislativo. El primero fue Miguel Mancera Aguayo, quien se desempeñaba como director general.

Pero alguna vez te has preguntado, ¿para qué sirve esta institución? ¿Quién es el responsable de emitir billetes y monedas? Si ese “alguien” es encargado de emitirlos, ¿por qué no imprime muchos billetes para ser ricos a todos? ¿Por qué no podemos abrir una cuenta ahí?

Pues bien, existe una institución llamada Banco de México, pero no es cualquiera. A diferencia de los bancos que todos conocemos (los comerciales), este es un banco central, encargado de garantizar el valor de la moneda mexicana para que los bienes y servicios mantengan su precio (así controla la inflación); regula la cantidad y circulación de unidades económicas, es decir, cuántos billetes y monedas estarán distribuidos entre la población; fijan la tasa de interés; “recibir depósitos bancarios de dinero del Gobierno Federal, de entidades financieras del país y del exterior”, entre otras labores.

Además, no generar ganancias y se limita a administrar recursos públicos para preservar el poder adquisitivo de la moneda, incluso, funge como prestamista de última instancia.

Banxico es el encargado de calcular cuánto dinero está circulando en el país para, de esta forma, poder sacar la cantidad exacta de billetes y monedas y así, cuando una persona tenga en su poder una moneda de diez pesos, esta tenga, realmente, ese valor.

¿Qué pasaría si no existiera esta entidad financiera? Quizá volveríamos a la situación de principios del siglo XX, cuando en la Revolución Mexicana casi todos los “caudillos o generales podían mandar a imprimir billetes en cualquier banco”, de acuerdo con una publicación de Banxico. Sin embargo, esto resultaba ser malo, pues los fajos de papel no tenían respaldo, no estaban “regulados” y perdían valor. Esa era la razón, por la cual, las personas preferían el oro y la plata.

Actualmente, el gobernador es Agustín Carstens, quien fue elegido por el presidente Felipe Calderón y fungió de 2010 a 2015 y en ese mismo año, fue ratificado en su puesto por el actual mandatario Enrique Peña Nieto, pero no concluirá su labor de seis años, debido a una nueva oportunidad de trabajo en la cual se desempeñará como Gerente General de BIS, una institución financiera de las más antiguas e importantes fundada en 1930 en Suiza. Esta organización agrupa a 60 bancos centrales de distintos países para regularlos y mantener una estabilidad financiera mundial.

Agustín Carstens, de acuerdo con Banxico, “es el primer banquero central de una economía emergente que ocupará esta estratégica posición. El próximo mes de noviembre dejará sus funciones como representante de esta entidad financiera.

Han pasado 92 años desde que la gente con ropa elegante, los políticos y personalidades de las finanzas fueron parte de esa inauguración, pero la construcción en mármol sigue radiante, aunque en su interior todo ha cambiado y la economía mexicana haya tenido sus momentos difíciles, Banxico sigue de pie en el corazón de la Ciudad de México.

Foto principal: Momento en que el presidente Plutarco Elías Calles fima como testigo de la escritura social que legalizaba el nacimiento del Banco de México. Tomada del libro Banco de México su historia y su edificio sede.

Foto antigua comparativo: Imágen del año 1907 de la Colección Villasana-Torres

Fotos antiguas: Archivo EL UNIVERSAL y del libro Banco de México: su historia y su edificio Sede de Eduardo Turrent.

Fuentes: Archivo El Universal. Página oficial del Banco de México y Asociación de Bancos de México. Libro Historia del Banco de México de Eduardo Díaz Turrent.

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