Su CEO viste jeans diariamente como Mark Zuckerberg

Agencia Reforma

Ciudad de México  .- Cuando comenzó, hace casi 16 años, no era más que el sueño de un puñado de emprendedores que pensaron que invertir en tecnología en México era una buena idea. Hoy, KIO Networks le planta cara a Microsoft, IBM, Google y Amazon, con 32 centros de datos distribuidos en Norteamérica, Centroamérica, Europa y el Caribe.

Su CEO viste jeans diariamente como Mark Zuckerberg, pero en lugar de una playera gris usa camisas desabotonadas con las mangas arremangadas. Colgado al cuello no tiene una esclava de algún metal precioso, sino un collar artesanal de hilo, lo mismo que una pulsera en el brazo, como las que se pueden comprar en los pueblos. Se llama Sergio Rosengaus, tiene a más de 2 mil empleados a su cargo y se ha ganado el reconocimiento de la industria como uno de los emprendedores tecnológicos más exitosos del País.

«Nos encontramos un cliente que dijo que necesitaba los servicios para tal fecha, y esa fecha era diez meses de que habíamos

empezado.

Nosotros sin mucho conocimiento lo que hicimos fue decir sí, y ya después pensamos ‘a ver cómo le hacemos’. Y fue lo que hicimos. Trabajamos 24 por 7 durante seis, siete meses para poder acabar esta cosa y prender el arbolito de navidad», platicó Rosengaus.

El director de KIO Networks se refería al momento en el que se fundó la compañía y se construyó su primer centro de datos, ubicado en Santa Fe, en la Ciudad de México.
Después de meses de apresurada construcción, el campus se inauguró el 24 de diciembre de 2001.

«Tenía aquí a todos los gringos que ya se querían ir y ya no querían estar acá porque era Navidad y literalmente ese día en la tarde ya que oscureció un poco, fue el banderazo.

Por eso decimos que fue cuando prendimos este arbolito y estuvimos listos para cumplirle al cliente el 22 de enero de 2002″, recordó.

A partir de entonces comenzó la historia de KIO Networks. En sus inicios, en una época previa a los teléfonos inteligentes y con el internet despuntando en México a través de conexiones telefónicas, gran parte de la labor de los directivos de la empresa fue evangelizar a otros empresarios sobre la importancia de la Nube para sus negocios. Hoy Rosengaus usa ejemplos para explicar lo que hace su empresa.

«Platícame qué has hecho desde que te levantaste en la mañana. Si leíste las noticias en tu celular, es posible que pasaron por servidores nuestros. Si te llegó un recibo del predial y lo pagaste en tu banca en línea, posiblemente yo procesé ese pago. Si respondiste mails, posiblemente esa información pasó por nuestros servidores», dice.

En una época donde Luz y Fuerza del Centro todavía proveía de electricidad a la capital del País, en los inicios de KIO Networks los apagones eran frecuentes. Sin embargo, los centros de datos de la empresa nunca fallaron, gracias a los generadores que entraban en acción unas 70 veces al año.

«Hicimos una presentación al año de haber comenzado donde el título era ‘el data center más probado del continente’. En un lugar donde la energía eléctrica llega de tan mala calidad, un data center de alta disponibilidad inclusive tiene más valor», explicó A más de una década de distancia, los retos de KIO ya no son los mismos. De buscar sobrevivir, ahora está formado por un grupo empresarial que ataca los mercados del hospedaje administrado, los servicios en la Nube, la seguridad informática, las aplicaciones bajo demanda, la conectividad y el Big Data.

Los empleados tampoco son los mismos: los profesionales contratados hace 15 años ahora son expertos en sus áreas.
«Nosotros no podíamos ir a contratar gente que fuera súper capacitada en esto porque no teníamos recursos pa’ poder contrarla. Dijimos: ‘vamos a traernos gente muy inteligente que pueda aprender rápido’.

Entonces fuimos a las universidades y nos conseguimos a los mejores promedios de las carreras de matemáticas, de ingeniería en sistemas y demás, chavos jóvenes, recién egresaditos», dijo Rosengaus.

«Hoy somos 2,200 ‘proudly nerds’ en esta organización. Somos una empresa de nerds muy capacitados que vivimos para diseñar y operar sistemas críticos».

Sin contar a los empleados de República Dominicana, España o los demás países donde tienen presencia, quienes trabajan en KIO Networks son casi en su totalidad mexicanos, en su mayoría jóvenes, y es parte del ADN de la empresa.
«KIO ha dado la oportunidad de gente muy joven crecer muy rápido y llegar a posiciones de muchísima responsabilidad. En otras organizaciones necesitarías estar 10 años trabajando para que te dieran una responsabilidad como a la que aquí le dábamos a un chavo a los tres meses de haber entrado, pero era gente muy comprometida, muy dedicada a aprender. Hoy en día eso es parte de nuestra cultura, que es muy meritocrática», explicó el fundador.

Para contribuir a la formación de futuro talento, la fundación KIO Networks otorga becas a estudiantes universitarios desde 2014, cuando se fundó. La fundación tiene alianzas con la Universidad Iberoamericana o la Universidad Autónoma del Estado de México, y con organismos altruistas como Teletón, Ilumina o Proacceso, con quienes colabora en temas de educación tecnológica.

«Tenemos un número importante de alumnos a quienes les pagamos sus carreras y les damos oportunidad de trabajar con nosotros, gente muy capaz que si no hubiera sido por nosotros igual y no logra una educación superior. Creo que en la sociedad mexicana, mientras más gente capacitada, educada y emprendedora tengamos, más posibilidades de salir adelante tenemos», opinó.

Sí, la empresa promueve la educación entre los jóvenes y adquirió talento recién egresado para conformar la base de su compañía.

Otro de los valores que KIO busca en sus empleados es la capacidad de ser autodidactas como una manera de mantenerse actualizados en una industria donde todo cambia muy rápido y es importante seguir el paso, según Rosengaus.

«Siempre me ha interesado resolver problemas grandotes, y la ciberseguridad es uno de los problemas más grandes que tiene el mundo en general. Poder entender cuáles la mejor manera de entender y resolver este problema es algo sobre lo que he aprendido mucho, para poder tomar decisiones más asertivas en las inversiones que hacemos en ese sector», aseguró.

«Me gusta tener la capacidad de dialogar técnicamente con mi gente, que me convenzan de las decisiones que están tomando y yo nomás estar tomando decisiones sin saber. Así que si vienes a presentarle un proyecto a Sergio a la dirección o a todo el team, más vale que vengas bien preparado, porque te van a encuerar el proyecto, en la mejor intención llegar a hacer la mejor versión de ese proyecto que podamos tener».

Un día normal
Rosengaus no tiene rutinas definidas en su trabajo. No comparte el cliché de la industria tecnológica de homónimos suyos, como Tim Cook, el CEO de Apple, que se levanta diariamente a las 4:30 de la mañana para atender el correo electrónico, o de Jack Dorsey, el fundador de Twitter que no llega a la oficina sin haber desarrollado su rutina de meditación. Sin embargo, sí hay hábitos que marcan el patrón rutinario del fundador de KIO.

«Normalmente soy una gente que duerme poco y eso está a favor y en contra de mi equipo de trabajo.
Desde las 5 de la mañana estoy despachando inquietudes en el celular en grupos de chats, usando Slack y otras aplicaciones», dice.
El emprendedor considera que la estructura horizontal es la mejor para que las empresas grandes se mantengan ágiles, donde cualquiera pueda comunicarse con cualquier directivo sin hacer trámites o pasar por jerarquías.
El día de Rosengaus continúa con algo de ejercicio y generalmente desayunos de negocios. Su oficina va con él a donde se mueva, porque el lugar donde pasa más tiempo es en su coche.

«Literal, todos dicen que es mi sala comedor, y traigo ropa pa’ cambiarme, como para cuando llega una cita importante», dice.
«Casi siempre ando en la calle viendo muchas cosas. Estoy aquí en los campus de la ciudad de México más tiempo pero también viajo mucho, ando viendo mucha tecnología, voy a Silicon Valley por lo menos una vez al mes, voy a ver y probar tecnología, a entrevistarme con clientes tecnológicos grandes, a ver innovación, todo el tiempo estoy viendo porque tengo una sed continua de aprender».

Nube de LATAM Las nubes son formaciones vaporosas y elevadas. El negocio tecnológico de la Nube no tiene nada de etéreo, pero sí de elevado: cerrará el año con un valor mundial de mercado de casi 247 mil millones de dólares, según datos de Gartner.

El software como servicio, la infraestructura como servicio, la seguridad y la administración son algunas de las áreas de negocio que involucran a la Nube.

Con sus centros de datos e ingenieros, KIO atiende a la mayoría de nichos que ataca esta industria, la misma que espera generar más de 383 mil millones de dólares para 2020. Quizá por eso, KIO ha subido al rango de los ‘unicornios’, selecta nomenclatura para identificar a aquellas empresas que están valuadas en más de mil millones de dólares.
Para Rosengaus, liderar una empresa en una industria que apunta tan alto es un reto continuo, donde son admirables los emprendedores que apuestan todo por su negocio y sus empleados.

«Es obvio pensar que Jeff Bezos es un cuate al que todos admiramos como emprendedor, porque a donde entra toma decisiones súper riesgosas, empodera a sus líderes enormemente y los deja tomar decisiones: por eso industria a la que entra, industria a la que disrumpe», dijo.

Según el sitio web de la empresa, KIO es una palabra que significa ‘espejo’ en lengua swahili, que se habla en la cosa este de África. El nombre simboliza los elementos de dualidad y redundancia, términos que se usan en los servicios de tecnologías de información que ofrece la compañía.

Sin embargo, para Sergio Rosengaus el verdadero espejo de una empresa son sus empleados.

«Cuando las empresas son muy exitosas y volteas a ver sus culturas, resulta que todas estas organizaciones súper exitosas han empoderado muchísimo a su gente», afirmó.

En la lista de personas a las que el CEO de KIO Networks admira también se encuentran sus socios en el camino emprendedor, como María Asunción Aramburuzabala, presidenta del consejo de la empresa.

«María Asunción es un ejemplo extraordinario de enseñanza, de mentoría, de aprendizaje, de compromiso, de toma de riesgos, y por todo esto que hemos hecho a lo largo de 15 años, la admiro muchísimo».

En un México donde las pequeñas y medianas empresas generan 3 de cada 4 empleos, para Sergio Rosengaus su principal fuente de admiración son aquellos emprendedores que apuestan con todo a sus negocios.
«No es fácil decir ‘voy a ser emprendedor’.

Hay quienes dicen: ‘Hago esto pero no dejo mi chamba’, o ‘hago esto pero no le meto mi lana’, ¿me explico? Admiro a la gente que realmente se mete a proyectos donde al final está comprometiendo su persona, su talento, su dinero y demás», ejemplificó.

«El emprendedor tiene que tener la sangre en la mesa»,

concluyó.

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