Para  Viviana Basanta Hernández,  directora y fundadora de México en Movimiento, su pasión representa a ella de hacer más por la danza

Así lo dijo

Viviana Basanta Hernández

“El folclor se tiene que vivir, no se tiene que aprender. Finalmente es vida, tradición-oral, es como uno de esos designios, la ciencia que estudia los usos y costumbres de un pueblo, se pasa de tradición en tradición, mis hijas lo han vivido y aprendido más de lo que yo les he dicho”.

Texto: Eliseo Ledezma

Fotos: Carlos Ontiveros

Guanajuato, Gto .- “Como si estuviera con un general”, dijo Viviana Basanta Hernández, que su niñez al lado de su mamá la entrañable Amalia Hernández, fue una vida distinta, ya que cuando estaba de viaje vivía un poco más relajada.

En entrevista exclusiva para Conexiones, relató: “Casi siempre la acompañé a sus investigaciones, esos eran los momentos en que la disfrutaba muchísimo, porque creo que su proceso de investigación y creativo la enriquecían del tal manera que quería compartírmelo.

En México ella tenía mucho trabajo, obviamente, el estrés subía  y me tenía tomando clases mañana, tarde y noche”.

La formación de Viviana, comenzó con Robin Bond, con quien aprendió escenografía y pintura, estudió piano, su primer concierto fue en la sala Chopin, además de ballet clásico con la maestra Nellie Happee,  de chiquita y el expertis al ballet nacional  con la maestra Guillermina Bravo.

Hizo hincapié, “era una infancia extraña porque muchas veces vivías adentro de un baúl, casi, casi y a mí me daba por esconderme en los  baúles,  entonces daba una lata espantosa. Y por todas partes en Bellas Artes, mi mamá se la pasaba buscándome, pero fue una niñez con mucho aprendizaje;  a veces quiero tener recuerdos como de todo pero la vida era tan distinta día a día, pero es difícil tener ese bagaje de tus recuerdos completos”.

 

¿A los cuántos años te das cuenta que tienes una mamá artista?

Yo creo que no me di cuenta hasta que empecé a estudiar con ella. Se convierte en algo que es parte de tu sangre, de tu vida, como ir a comer todos los días, no era algo  que  fuera una vez a la semana que vas a una clase de baile. A veces me hacía llorar mucho porque le daba por cantar y realmente lo hacía muy nostálgicamente, cuando cantaba “La barca de oro”, le decía no la cantes porque me vas hacer llorar. Cantaba de una manera muy sentida, era alguien que tenía que drenar esa parte sola porque no podía demostrar esa sensibilidad al mundo, tenía  que hacerlo en su intimidad.

 

¿Cómo combinas la dirección del ballet folklórico de Amalia Hernández con México en Movimiento?

Con México en Movimiento mi trabajo es muy cercano, cuando hago la parte creativa siempre estoy interactuando, si les doy carta abierta a lo que sugieran, a que tengan injerencia, hacemos intercomunicación, donde todos tiene posibilidades de expresarse, es un trabajo más íntimo  y es un trabajo que voy construyendo a base de todo lo que fui estudiando. Con el ballet el trabajo tiene que ser muy distante y muchas veces tú te eliminas como hija de,  ella es la que hizo el ballet, quien se para ahí es Amalia Hernández,  no es Viviana Basanta.

¿Cómo nace México en Movimiento?

Unas amigas que tenían compañías de danza,  a parte de que me habían estado invitando, había ido a Estados Unidos a presentar una coreografía que se llamó, “De cara al mar”, las mismas bailarinas me empiezan a decir, maestra, te la vas a pasar haciendo coreografías a los demás  y, tú cuando vas hacer o crear lo tuyo, por qué no hacer una compañía donde todo sea de tu inspiración, no nada más en una que vas a realizar un número, no tiene como toda la cualidad y esencia que traes para irlo desarrollando. Y así empieza a nacer, estaba platicando con Giselle Colás, que en ese momento era  directora de la Academia de la Danza Mexicana y con el maestro Renato Levi, subdirector, acordamos que los jóvenes que estaban por concluir su carrera hicieran su servicio con nosotros, entonces ver a esa gente con ese entrenamiento me daba la inspiración de poder hacer más y más, así fui creando México en Movimiento.

¿Cuál ha sido tu coreografía más emblemática en el escenario? Y que ha recibido los aplausos del público.

 “De la caña al carnaval”,  que es la influencia cubana y africana en la música mexicana, hasta llegar a la música contemporánea, luego “Fandango en rojo”, que empecé a trabajar con el grupo Sonex, en esa parte de fusión, esa fue como la influencia española y con una leve inspiración en el libro de Almudena  Grandes, -la española- que en un pequeño mundo podías  descifrar aun gran mundo. Para llegar a 1810 y venia El Bicentenario, nos dieron 50 funciones, donde hicimos un homenaje a Hidalgo, en si cada una ha tenido su gran momento.

¿Cómo han sido los recuerdos para Amalia Hernández?

Este año si ha sido un derrame… empecé a abrir los cajones y los recuerdos, de hecho descubrí muchas cosas que no conocía de mi mamá, por ejemplo escribía en el papel de baño, en la servilleta, entonces ir hilando como esto le pertenece a esto y la continuidad, esa parte en ciertos escritos que encontré realmente nunca los había visto y me parecieron buenos, era muy buena escritora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Eliseo Ledezma

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