La firma fundada en 1990 rescata algunos de sus modelos clásicos para presentarlos en nuevos tamaños y una elegante tonalidad en la esfera

Redacción

Ciudad de México .- La década de los noventa se caracterizó por ser nido de diversas manifestaciones culturales y artísticas. Dentro del universo de la alta relojería, se dio el nacimiento de Nomos Glashütte, casa que con un pie anclado en la tradición, ofrece relojes sobrios y minimalistas, los cuales conquistan el corazón de los aficionados a lo clásico.

Con esta esencia sobre los hombros, la compañía retoma sus clásicos modelos redondos Tangente, Orion y Ludwig, así como el cuadrado Tangente, para cambiar su tamaño y poner una nueva tonalidad en la esfera, el color champaña, que con su discreción es capaz de elevar la elegancia tradicional de Nomos Glashütte.

Los cuatro relojes de movimiento manual están equipados con el aclamado calibre Nomos Alpha, desarrollado totalmente in-house, mismo que permite 43 horas de reserva de marcha. Todas las cajas son de acero inoxidable, con un diámetro de 33 mm para los modelos circulares y 27 mm para el reloj cuadrado.

Este cuarteto de ases puede llevar un fondo de caja transparente, o bien, una placa también de acero inoxidable con una frase personalizada grabada. Así es: puedes colocar tu línea favorita de una canción o libro, la receta de un trago e incluso una pequeña nota. Todo se vale, así que el límite es tu imaginación.

Además de lo anterior, estos guardatiempos comparten sub-esfera de segundos con aguja naranja neón, agujas de horas y minutos rodiados, resistencia al agua de 30 m, corona decorada y correa beige de piel con hebilla.

Con información de El Universal 

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