En Cuba, los viajeros tienen la fortuna de platicar y tomarse una foto con el modelo de carne y hueso

Redacción

Ciudad de México .-
A sus 85 años, Norberto Subirat Betancourt es el taxista que se convirtió en “hombre estatua”, para alegrar la Plaza del Carmen, en Camagüey, Cuba.

En 2003, la artista Martha Jiménez le pidió a Norberto que posara para “representar a un señor mayor, de esos que leen los periódicos en las plazas».

 

Como solo se trataba de sentarse en un banco con el periódico Adelante -oriundo de Camagüey- abierto, Norberto aceptó posar durante 20 días en jornadas de varias horas.

La obra primero fue de barro, y en 2014, para celebrar los 500 años de la ciudad, se materializó en eterno bronce.

Lo que no sospechaba su autora, ni probablemente tampoco el propio Norberto, era que esa estatua pasaría a ser un ancla de su existencia. Desde que fue instalada en la plaza, el modelo de carne y hueso se sienta en el banco junto a su propia figura para recibir de los turistas monedas de CUC (pesos cubanos), a cambio de sacarse una foto con él, replicando la postura original: con la rodilla levantada y el periódico abierto.

Las otras esculturas
Las Chismosas, tres señoras que cuchichean sentadas frente a la iglesia, no están inspiradas en ningún modelo de mujer; pero tienen una silla vacía que invita a la foto y reza: «si pides un deseo, te lo concederán».

Muy cerca, El Carretillero (cuya leyenda es «si tomas agua del tinajón, te quedas en Camagüey) sí tenía un modelo vivo que falleció hace unos cuantos años. Para ser honestos, su trabajo era más arduo: la artista lo retrató de pie, y cuentan los que lo recuerdan, que el señor se pasaba los días allí, firme junto a su carro.

 

Con información de El Universal

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