Tus niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa se elevarán y pueden poner en riesgo tu vida

Agencias

Ciudad de México.- Es muy común que los niños cenen o desayunen un vaso de leche acompañado de galletas. Aunque puede suponer una delicia para ellos, la verdad es que merma su salud en muchos sentidos.

Para empezar, se sobrepasan los niveles de azúcar que se deben ingerir diario y más en un niño. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad promedio que deben consumir los niños es de 25 gramos diarios (basada en una dieta de mil 750 calorías), es decir, cinco cucharaditas de azúcar aproximadamente.

Por poner un ejemplo, supongamos que las galletas favoritas son las que tienen chispas de chocolate, según fatsecret México, una porción de tres tiene 11.2 gramos de azúcar (sin tomar en cuenta el resto de los ingredientes que puedan aportar más). Esto equivale al 50% de lo que debe consumir al día un niño. Ahora, toma en cuenta que ingiere otro tipos de productos como lácteos o frutas que también le aportan al cuerpo glucosa o sacarosa.

El exceso de azúcar puede derivar en diferentes padecimientos, la OMS indica que entre ellos están:

– Aumento de triglicéridos.
– Aumenta la producción de insulina, lo que puede derivar en diabetes tipo 2, un trastorno que cada vez es más frecuente en la población infantil. Además en algunos casos, el daño se extiende hasta el páncreas.
Obesidad, el problema principal a nivel global, pero más en países desarrollados.
Reduce el apetito impidiendo que se ingieran alimentos que aporten vitaminas, minerales y otros nutrientes.
– Causa hiperactividad, depresión y ansiedad. Esto deriva en falta de concentración.
– Enfermedades cardiovasculares.
– La salud bucal es afectada por la aparición de caries en los dientes.

El problema no sólo es la sacarosa, la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec) realizó una investigación que tenía como objetivo analizar los empaques de galletas y sus contenidos. De éste resultó que de los 70 productos, el 60% contiene un alto nivel de azúcar, el 89% muchas grasas, de las cuales el 78% fueron saturadas; en el caso de la sal, el 44% tuvo un exceso de ésta.

Las harinas que contengan también son perjudiciales ya que son las fuentes principales de la obesidad. Además, entre más procesado esté un alimento, más dañino es.

Estos hábitos alimenticios también influyen en otro tipo de enfermedades, la Dra. Julie Wei, médico pediátrico especialista en padecimientos de oído, nariz y garganta, llegó a un conclusión después de tratar a niños por años, a lo que denominó como “enfermedad de la leche con galletas”.

Hace referencia a que el consumo frecuente de leche y galletas antes de dormir, genera problemas de digestión, pues los últimos alimentos que se comen son difíciles de digerir, lo que produce reflujo. Además el exceso de lácteos y azúcar puede derivar en mucosidad nasal, irritación de garganta, tos, rinitis o alergias que afectan el aparato respiratorio, asma y otitis.

De acuerdo a la doctora, esto podría evitarse si se cambia la dieta y cenar por lo menos dos horas antes de acostarse.

Y si quieres cenar algo más sano o darles a tus hijos, la experta en nutrición Fernanda Alvarado sugiere: “Recomiendo medio sandwich de ensalada de pollo o atún, unas quesadillas o burritos, alimentos que sean ricos en próteína”.

Fernanda Alvarado es especialista en nutrición y educadora en diabetes, escribe la sección “Zona Saludable” en el suplemento impreso de Menú de El Universal. Cuenta con estudios de educación continua en nutrición y formación como promotora de salud por parte de la Universidad Iberoamericana. Candidata a maestría en nutrición y dietética con especialidad en nutrición comunitaria.
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Eliseo Ledezma

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