Además de interpretar a Shostakóvich, la OSUG también tocó el 'Concierto para trombón' del compositor Launy Grondahl, en esta obra fungió como solista el trombonista principal de la orquesta, Louis Olenick

Guanajuato.-Recrear una escena del ‘Domingo rojo’ -que se vivió en Rusia- mediante la música es la prueba de que uno de los más sublimes de los lenguajes puede transportar a los escuchas a profundas emociones, así se demostró en el concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) con la interpretación de la Sinfonía no. 11 en sol menor, op. 103, ‘El Año 1905’ de Dmitri Shostakóvich.

El director invitado Jacob Chi supo conectar casi como un acto de magia a todos los músicos para tocar una sinfonía de un gran trasfondo político y emotivo. En una entrevista previa al concierto, el director mencionó que al interpretar esta obra de Shostakóvich trata de identificarse con el compositor que vivió un régimen comunista al igual que él en China.

Esta sinfonía narra la protesta del pueblo contra el zar y la masacre que éste ordenó, por esa razón los cuatro movimientos de la obra están llenos de recursos musicales que representan en principio la paz que reinaba en el Palacio de Invierno de San Petersburgo la mañana del 9 de enero de 1905.
Esta sinfonía narra la protesta del pueblo contra el zar y la masacre que éste ordenó, por esa razón los cuatro movimientos de la obra están llenos de recursos musicales que representan en principio la paz que reinaba en el Palacio de Invierno de San Petersburgo la mañana del 9 de enero de 1905.

El segundo movimiento denotó la calidad interpretativa de la orquesta universitaria pues pudieron plasmar la agitación y la atrocidad de la matanza gracias al sonido de los violines, la fuerza de los metales, los clarinetes y fagots. La emotividad y belleza del tercer movimiento también fueron aspectos recreados por los músicos a través de las violas, violonchelos y contrabajos, expresando un sensible canto fúnebre.

Para el cuarto y último movimiento la OSUG llevó a los asistentes a un genuino clímax con el sonido de las percusiones, este segmento de la sinfonía revela el camino hacia la victoria y el triunfo del pueblo.

Además de interpretar a Shostakóvich, la OSUG también tocó el ‘Concierto para trombón’ del compositor Launy Grondahl, en esta obra fungió como solista el trombonista principal de la orquesta, Louis Olenick.

El concierto está estructurado en tres movimientos -rápido, lento, rápido- característica del romanticismo tardío. El desenvolvimiento técnico del solista y la armónica fusión con la orquesta hicieron que el Teatro Principal se convirtiera en un recinto que albergó a escuchas satisfechos que disfrutaron del talento del compositor danés.

Otra de las obras que tocaron los músicos fue un poema sinfónico titulado ‘El Moldava’ escrito por Bedřich Smetana. Esta composición hace referencia a dos arroyos que se unen para dar nacimiento a un río, la obra está dedicada al río, por lo que la dulzura y suavidad de las flautas reflejaron una poética del agua.

Los asistentes despidieron a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato con un prolongado aplauso a los músicos que demostraron una vez más su profesionalismo, capacidad y dedicación.

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