De Riviera Maya a las dunas de Samalayuca, vive grandes experiencias en “lo oscurito”

Ciudad de México.- Cinco experiencias para liberar adrenalina cuando el sol se oculta. Si eres un trasnochador y te gustan las aventuras, te retamos a hacer rafting bajo la luna, a explorar las grandes dunas de Samalayuca y a observar la bóveda celeste dentro de una zona arqueológica.

RIVIERA MAYA
En punto de las ocho de la noche, una caravana de cuatrimotos arranca motores en medio de la selva. La marcha debe ser lenta para evitar un accidente con la fauna que se llega a cruzar en el camino: mapaches, iguanas y monos arañas acostumbran pasear a ras de suelo cuando el sol se ha ocultado.

En este paseo atraviesas puentes colgantes para llegar a la primera plataforma: la expedición incluye tres tirolesas bajo las estrellas, que ven su final en el cenote Media Luna, un tesoro escondido en la inmensidad de la Riviera Maya.

Pero antes de sumergirte en el cenote, un chamán hace una ceremonia con incienso para purificar el cuerpo de los presentes, y con rezos invoca a los aluxes —traviesos seres de la mitología maya y guardianes de la selva—, para solicitar su permiso de nadar en sus aguas sagradas.

Finalizado el ritual, ya puedes entrar a la caverna y sumergirte en sus aguas cristalinas. Mientras nadas, te recomendamos mirar hacia arriba, donde encontrarás un cielo despejado y estrellado.

Si no eres tan hábil nadando, puedes elegir una ceremonia de temazcal. Al terminar cualquiera de las dos actividades, se enciende una fogata para cerrar la velada con bocadillos y vino.

Tarifa: 109 dólares por persona. Quién te lleva: alltournative.com

LA QUEMADA. ZACATECAS
A menos de una hora de la ciudad de Zacatecas, se encuentra una de las zonas arqueológicas más importantes del norte de México, La Quemada, construida en el año 600 d.C. Las excavaciones aún no logran determinar si fue un lugar de peregrinación de nahuatlacas y toltecas o una ciudad para el intercambio de mercancía.

Lo que sí es bien sabido son los recorridos de observación sideral que se realizan una vez al mes, en la noche de luna nueva.

El Juego de Pelota, el Gran Salón de Columnas y la Pirámide Votiva son los escenarios donde, a manera de bienvenida, se realiza una representación teatral que narra algunos episodios históricos del sitio arqueológico, como el incendio de edificios que provocaron sus antiguos pobladores para evitar una futura profanación. Por aquel suceso el lugar fue bautizado como La Quemada.

Después de la obra, haces un recorrido para apreciar los vestigios, hasta subir el gran cerro donde se encuentra la Pirámide Votiva, que llegó a medir 150 metros de alto durante el periodo de esplendor de la ciudad. Los guías te piden que cubras tus ojos con un antifaz. Con ayuda del staff, te recuestas en el pasto para escuchar una descripción sobre el cielo y sus constelaciones.

Unos minutos después te descubres los ojos para que puedas apreciar la belleza de la bóveda celeste, la misma que admiraron nuestros antepasados y de la que se valieron para orientar sus templos.

Para cerrar la noche, continúas observando el firmamento invadido de constelaciones, pero a través de telescopios, mientras te deleitas con una cena de condoches (gorditas cocidas en horno de barro) y café de olla.

DUNAS DE SAMALAYUCA
Cuando la luna se levanta sobre el desierto y aparecen las primeras estrellas, se imparte una clase de yoga para relajarse con el sonido del viento colándose entre las yucas, las plantas nativas de Samalayuca. Mientras tanto, el staff prepara la carpa y los alimentos que servirán durante la cena.

Cuando la clase de yoga finaliza, se conduce al grupo a lo alto de una duna para descubrir el montaje. Entonces, suena la música de Juan Gabriel y aparece un imitador del cantante. Al ritmo del Noa Noa se hace una verdadera fiesta en aquel mar de arena.

Tarifa: desde mil 650 pesos por persona. El precio varía de acuerdo a las actividades que el grupo quiera realizar. Quién te lleva: www.trifoliumcjs.com

UNA PERSECUCIÓN “DE A MENTIS”. IXMIQUILPAN
Tirado en el patio trasero de una casa improvisada, escuchas la sirena de una patrulla. Alguien te pide guardar silencio y no hacer caso al altavoz que dice “¡Mexicanos, salgan. Traemos agua; los queremos ayudar!”. Es un “gringo” tratando de hablar español, pero no es cualquiera, es un “oficial de la patrulla fronteriza”.

Es de noche y estás recreando la caminata del migrante, un proyecto implementado por el parque Eco Alberto, en Ixmiquilpan, Hidalgo, para hacer conciencia sobre las dificultades que se enfrentan los que tratan de alcanzar el “sueño americano”. Esta aventura la guían los pobladores que, en una o varias ocasiones, han cruzado la frontera.

La persecución se hace montaña adentro: corres, cruzas riachuelos, te arrastras y hasta cantas el himno nacional para demostrarle a un “grupo de bandidos” que sí eres mexicano.

Las peripecias terminan cuando una camioneta te recoge a pie de carretera para “cruzarte” a Dallas, aunque en la vida real es la comunidad de El Alberto, de donde sale todo el staff que hace la recreación y ofrece actividades de aventura como tirolesa y rappel.

Antes de marcharte, los guías te llevan al cerro de El Cañón para ver cientos de antorchas encendidas, en homenaje a los que no alcanzaron a cruzar la frontera. Tarifa: desde 600 pesos por persona. Reservaciones: www.ecoalberto.com.mx

RAFTING EN LUNA LLENA. HUATULCO
Con luz de día, llegas a la rivera del río Copalita, a 15 minutos del centro de Huatulco, en la costa oaxaqueña. Las balsas de rafting están listas para llevarte a descender los rápidos. Pero antes de embarcarte, te colocas el equipo de seguridad: casco, chaleco salvavidas y un brazalete que brilla en la oscuridad; por si la balsa se voltea, los guías podrán ubicarte fácilmente. También recibes instrucciones.

Subes a la balsa e inicia el descenso. La corriente hace que la embarcación avance prácticamente sola. La ventaja de hacer la actividad durante el atardecer, es que la corriente va lenta, ya no tiene la misma fuerza que presenta durante el día y que permite practicar rafting.

En el viaje acuático escuchas el ulular de los búhos. En las partes menos profundas del Copalita puedes bajar de la balsa para flotar en el agua, mientras contemplas los últimos rayos del sol. Después de navegar hora y media, llegas al playón de La Bocana, el punto donde el río y el mar se unen.

Los guías saben medir el tiempo para que tu arribo coincida con la salida de la luna; el espectáculo es más impresionante en las noches de luna llena. Las balsas se dejan sobre la arena para que disfrutes de una fogata, acompañada de carnes frías, vino y trova en vivo.

Tarifa: 950 pesos por persona. Quién te lleva: www.aventuramundo.net

Con información de El Universal

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Eliseo Ledezma

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