El trabajo de la irapuatense ha sido complicado de cumplir en el último año pero no imposible pues ha logrado combinar a la perfección sus estudios universitarios y ensayos musicales

Redacción

Irapuato.- La música corre por las venas de Selma Cadena, estudiante de arquitectura quien a la edad de siete años decidió seguir los pasos de su abuelo e iniciar con lo que hoy es una de sus pasiones.

Hoy Selma tiene 19 años de edad y es una de las integrantes de la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil del Estado, forma parte de la Orquesta sinfónica Infantil y Juvenil de Irapuato (OSIJI) y también es una de las violonchelistas de la Orquesta Femenil Orgullo Musical Guanajuato; su trabajo ha sido complicado de cumplir en el último año pero no imposible, pues la joven irapuatense ha logrado combinar a la perfección sus estudios universitarios y ensayos musicales.

“Ha sido difícil porque me traslado todos los días de Irapuato a Guanajuato y de regreso para mis ensayos que son de lunes a jueves de cuatro de la tarde a ocho de la noche; mis maestros han sido compresivos y puedo ausentarme cuando mis estudios profesionales lo ameritan, después repongo mis ausencias, sobre todo cuando se trata de estudiar nuevas partituras”, comentó.

Para la joven la música se ha convertido en parte esencial de la vida, no concibe un día sin practicar.

Actualmente además del violonchelo, Selma toca guitarra y desea incursionar en otros instrumentos, además asegura que al terminar su carrera buscará al igual que su abuelo, cursar la licenciatura en música, pues esto no es sólo un pasatiempo, la música es su terapia y guía, pues con ella ha mejorado muchos aspectos de su vida.

“La música es relajante, me ha ayudado a mejorar en calificaciones, es mucho el tiempo que dedicamos y eso me ha ayudado a ser paciente, a ser más atenta y mi memoria ha mejorado muchísimo, simplemente es mi pasión, no lo cambiaría”.

 

RC

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