El estudiante de la Universidad de Guadalajara logró con su ‘Prototipo rural wixárika’ el segundo lugar nacional en el ‘VI Concurso de Estudiantes 2018’

Notimex

Guadalajara. – El estudiante Diego Malo Araiza, de la Universidad de Guadalajara, creó el modelo de una casa sustentable, en un proyecto con el que logró el segundo lugar nacional en el ‘VI Concurso de Estudiantes 2018’, que organiza el Centro de Investigación del Desarrollo Sostenible (CIDS) del Infonavit, con el lema ‘Habitar el territorio’.

Su proyecto ‘Prototipo rural wixárika’, que quedó en la segunda posición de 285 otros modelos, fue diseñado a partir de las necesidades y tradiciones del pueblo wixárika, tras una investigación sobre la vida rural de San Andrés Cohamiata, Mezquitic, en la región norte de Jalisco.

Este proyecto contempla una casa de 73.85 metros cuadrados de extensión, “cuenta con dos recámaras para dos personas cada una, pensadas en que se podrían introducir literas para aumentar la densidad de la vivienda, también posee una zona de estancia tipo pórtico, donde se podría generar una recámara más”. La casa está dividida en dos espacios, conectados por un pasillo que une a la cocina con las habitaciones, ya que la costumbre de los habitantes es cocinar con leña y se pretende evitar que el humo entre a las áreas de descanso.

Diego explicó que la propuesta es rural pero funcional, “se podría construir con elementos del mismo sitio como madera, piedra, tierra comprimida y paja, que además forman parte del sistema de construcción tradicional, porque la comunidad wixárika no acepta costumbres que no son propias de ellos, entonces se propone esto”.

No obstante, la vivienda tiene una vocación de sustentabilidad, “posee una techumbre a dos aguas para canalizar el agua de lluvia a un sistema de captación para uso cotidiano, y contempla la implementación de baños secos (areneros sanitarios), de fácil mantenimiento y construcción”.

Propone que la vivienda esté elevada 1.20 metros sobre el suelo, para permitir tanto el acceso a los sistemas de captación de agua y baño seco, como para que la vivienda se pueda replicar en toda la zona, según las irregularidades de la topografía, “elevar la casa permite que si hay deslaves o lluvia fuerte el agua pase por debajo y ésta no maltrate la finca”. La idea es que este proyecto sea de autoconstrucción asistida, en la que los mismos pobladores puedan echar manos a la obra para replicarla.

Para el joven estudiante, la elección de centrarse en San Andrés Cohamiata fue porque la comunidad wixárika que ahí habita padece altos índices de marginalidad y ausencia de servicios públicos.

Al ser su proyecto uno de los finalistas, Diego tuvo la oportunidad de asistir a un taller de verano en las instalaciones del Infonavit en la Ciudad de México. El último día del taller fueron presentados los modelos de vivienda ya mejorados y se deliberaron a los ganadores y menciones honoríficas.

“Ahí presentamos los proyectos a los jurados el primer día, y nos indicaron los puntos débiles de los mismos, por lo que tuvimos el resto de la semana para mejorarlos, también visitamos tres despachos de arquitectos importantes, donde nos presentaron trabajos acordes con las temáticas que trabajamos”.

Destacó que “La intención del concurso es que estas ideas puedan ser impulsadas por el Infonavit por medio de grandes despachos de arquitectos”, dijo.

AL

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Pilar Muñoz Pilar Muñoz

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