Kenta Kambara se ha puesto como meta actuar en las ceremonias de apertura o clausura de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Redacción

Las emotivas actuaciones del bailarín japonés en silla de ruedas Kenta Kambara son prueba de la pasión artística y lo que se puede alcanzar.

Kambara nació con espina bífida, y desde tercer grado de la escuela primaria su madre le dijo que nunca caminaría. Aunque este trastorno paralizó la parte inferior de su cuerpo, se ha puesto como meta actuar en las ceremonias de apertura o clausura de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, para enviar un mensaje a las personas discapacitadas y sin discapacidad: está bien ser diferente.

“Si no se puede caminar con las piernas, está bien caminar con las manos. Si hay algo que quieres hacer pero no puedes, está bien encontrar otra manera”.

Kambara tiene 34 años, es ingeniero en sistemas informáticos y padre de un niña de dos años. Pese a la sorpresa que le generó la noticia de que no iba a poder caminar, sus sueños se han mantenido.

Comenzó a bailar hace cinco años y menos de un año después actuó en la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Río.

“Ya había llegado a un acuerdo con mi discapacidad antes de comenzar a bailar, así que no es como si el baile me ‘salvó’. Pero antes de comenzar a bailar, a menudo sentía que mi silla de ruedas era engorrosa en mi vida diaria (…) Pero cuando se trata de bailar, siento que mi uso de una silla de ruedas lo hace único”, declaró.

Con información de Reuters…

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